En nuestra realidad, se encuentra una multiplicidad de mundos paralelos. Se delimitan por fronteras invisibles en función de su tangibilidad; el mundo real de los sentidos, el cibernético, el imaginativo, el de los sueños,... Sin embargo, no son aislados. Existen puentes que permiten la interacción entre un mundo palpable y otro de distinto carácter. Un ejemplo de ello son los códigos QR.
Los Códigos QR o "Quick Response Barcode" son una especie de código de barras que permite enlazar un objeto o lugar con un video a través de un teléfono móvil con conexión a internet. Actualmente se encuentran en todo tipo de sectores; tanto en productos comerciales como en el mundo del arte. En Arco 2011, incluso, se puede encontrar un código QR de dimensiones inmensas como parte de las obras expuestas. En la imagen inferior (flickr.com/lookingatdamascus), el código QR se ha utilizado para enlazar la pegatina con un blog que relata la historia de la ciudad de Gastown.
La cultura se ve almacenada en un mundo tecnológico. Los móviles se convierten en llaves a los distintos portales de conocimiento, publicidad y consumo, entretenimiento y banalidades de todo tipo. ¡El mundo literalmente está en tus manos (pagando una tarifa de internet móvil)!

No conocía este nuevo avance, y la verdad es que tiene una gran utilidad. Pero como bien dices Nuria, teniendo y pagando un servicio. Con el avance de los inventos, se desarrollan las herramientas, es decir, los precios de los nuevos móviles o cualquier otro aparato son muy elevados, pero con el tiempo, disminuyen, hasta ser accesibles para casi todos. Lo que fomenta, aunque con un poco de retraso tecnológico, la compra de los nuevos medios.
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